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| Civilización
del Petróleo (I).
"Solucionar los problemas de nuestro modelo energético
pasa, a corto plazo, por respetar las normas " - Prof.
Rodríguez Lago |
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El
2003 se estrena con una nueva catástrofe por vertido de
combustible y la renovación del conflicto bélico
en el golfo Pérsico. El modelo energético actual
nos muestra así, otra vez más, sus peores consecuencias.
Desde el Bazar de las Ciencias estamos conversando con diferentes
investigadores de la Universidad de León sobre las limitaciones
y posibles progresos en materia de producción energética
que se platean en la actualidad. En una serie que hemos llamado
“La Civilización del petróleo”, intentaremos
recabar opiniones y datos que ayuden a formar una idea crítica
al respecto. Las cuestiones a tratar: ¿justifican las innegables
ventajas del modelo energético todos sus inconvenientes
y riesgos?, ¿es posible un cambio tecnológico?,
¿es posible que las empresas petroleras se dediquen a obtener
energía por otros medios?, ¿es posible que las empresas
de automoción fabriquen medios de transportes que no se
basen en el motor de explosión?,… Transcribimos la
parte de las conversaciones que tienen mayor interés.
El
profesor Julio Rodríguez Lago pertenece al Departamento
de Dirección
y Economía de la Empresa y se dedica a la investigación
en el área de Contabilidad.
Se ha centrado especialmente al análisis contable de las
empresas del sector industrial minero. Hace poco escribió
un interesante artículo
para El Diario de León en el que reflexionaba sobre la
producción energética en la provincia de León.
La
producción energética en la provincia de León.
“El
carbón se está eliminando por antieconómico,
y se sustituye por el gas natural y el viento. El primero es un
combustible con implicaciones sociales, políticas y económicas
paralelas a las del petróleo, pues al fin y al cabo, procede
de los mismos yacimientos, se explota y comercializa por las mismas
empresas, y su precio depende de los mismos factores – el
gas natural es petróleo camuflado. Y el petróleo,
ya en los años 70, se desestimaba por inestable. La energía
eólica cuesta el doble que la energía convencional.
Por lo tanto, aunque admitamos por razones de carácter
ambiental la conveniencia de sustitución del carbón,
los argumentos esgrimidos en su momento, y las consecuencias que
han provocado en la provincia, no están justificados.”
"La
combustión de carbón puede ser aún mucho
más limpia por los avances que está experimentando
la tecnología. Esta posibilidad, unida al hecho de ser
nuestro único recurso energético plenamente autóctono,
son aspectos a considerar para no prescindir plenamente de esta
fuente de energía. Sería una imprudencia".
“Por
otro lado, la provincia de León exporta el 85% de la energía
que produce. Asume así los impactos ambientales de esa
producción. Siendo los parques eólicos instalaciones
que provocan impacto, podrían distribuirse de una manera
más justa si se implantasen en zonas que requieran realmente
esa energía, y no, por ejemplo, en León, donde sobra.
En este aspecto es importante recalcar que los territorios con
menor bienestar de España son, precisamente, las provincias
excedentarias de energía”.
Modelo
energético global.
“A
efectos globales, los costes de catástrofes como las del
Prestige las deberíamos pagar entre todos en el
precio del petróleo. Respetar las normas anticontaminación
y seguir desarrollándolas, es la respuesta más factible
y eficaz a corto y medio plazo”.
“Las
industrias petroleras arrastran inercias inversoras enormes, que
reducen mucho su capacidad de sustitución de fuentes energéticas.
Por ejemplo, el dinero que se está invirtiendo en controlar
Irak se debe amortizar de alguna manera, y mientras así
sea, no van a cambiar su dinámica.”
“Las
energías alternativas, son insostenibles económicamente
en la actualidad. No son rentables, frente al precio de una fuente
a la que se dedican tantas inversiones y con tantas infraestructuras
y recursos logísticos ya en marcha. El gobierno, incluso,
está reduciendo las ayudas que les ofrece a los productores
alternativos, lo que reducirá notablemente el ritmo de
implantación de, por ejemplo, los parques eólicos.
Y lo ha hecho en plena crisis del Prestige.”
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