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Más allá de la Sociedad de la Información. Enseñar y aprender en la Sociedad del Conocimiento. Esta página pretende ser una introducción y ayuda para aquellos alumnos que quieren orientarse sobre el alcance de la Asignatura en el Curso de Doctorado de Psicopedagogía. |
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Introducción |
El enorme desarrollo que las denominadas Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (NTIC) –una denominación a veces confusa- han tenido durante los últimos años, ha suscitado enormes cambios en nuestra forma de percibir el mundo y de relacionarnos. Las NTIC se encuentran ya en nuestra vida de una manera cotidiana, y por lo tanto desde el punto de vista educativo nos preguntamos cómo es posible enseñar y aprender en este nuevo tipo de sociedad que está surgiendo. La eficaz aplicación de las NTIC en el proceso de enseñanza-aprendizaje puede contribuir de manera decisiva al desarrollo educativo, pero también ofrece multitud de preguntas sobre el tipo de sociedad que alborea al inicio de este siglo. |
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La Revolución de las NTIC |
Tras los avances en la producción, transporte y distribución de los bienes tangibles le tocó a los intangibles como la información.
El teléfono lo inventó el escocés Alexander Graham Bell en 1876. Constituyó una verdadera e insospechada revolución en las comunicaciones.
Thomas Edison inventó en 1877 un fonógrafo capaz de grabar y reproducir sonidos, sistema que fue posteriormente mejorado por Emile Berliner en 1888.
La creación de la cámara fotográfica Brownie Box en Estados Unidos en 1900 y su reducido precio facilitó su divulgación.
El cinematógrafo fue descubierto por los hermanos Auguste y Henri Lumiére en 1904 y la fotografía en color por los mismos hermanos tres años más tarde.
La radio apareció en 1895 gracias al italiano Marconi. En Estados Unidos comenzaron las emisiones en 1907, lográndose su difusión hacia 1920.
Las primeras pruebas de televisión se realizaron en 1928 por Jhon Logie Baird.
Gracias a los enormes avances producidos en época reciente en las denominadas NTIC, la información se ha convertido en un bien intangible que condiciona de manera preferente la oferta de productos y servicios y la evolución de la humanidad.
Muchos refieren como el despegue de esta nueva revolución el año de 1963, cuando un ingeniero, Kenneth H. Olsen, patentó una máquina, el PDP-8, en la que venía trabajando desde 1957 y que permitía a los usuarios dotar a sus pequeñas empresas u oficinas de un verdadero ordenador.
Casi diez años después, en 1974, un grupo de jóvenes investigadores pusieron a punto el primer microordenador, el ALTAIR, gracias a una pequeña placa de silicio. En 1977 apareció Apple II y en 1981 el PC de IBM.
Al hacer este recordatorio tampoco podemos olvidar el mes de enero de 1984, cuando el juez de Estados Unidos, Greene, ordenó la liberación de las redes de telecomunicación norteamericanas y obligó a la todopoderosa AT&T a dividirse en siete compañías. Al romper su monopolio nacieron las operadoras regionales conocidas como “Baby Bells”. Al poco tiempo, el Reino Unido, Japón y Alemania Occidental, en 1989, comenzaron a liberalizar sus respectivos mercados telefónicos.
Debemos recordar también los avances tecnológicos en las fibras de conducción, ya que contribuyeron de manera determinante al desarrollo de las NTIC. La aparición de la fibra óptica revolucionó la cantidad de información que podía trasladar el denominado “par de cobre”, bien en forma de datos, voz o imagen. Una sola fibra podía llevar todas las llamadas telefónicas entre Estados Unidos y Europa con un coste cien veces menor que la transmisión por cobre. El impulso de las denominadas “autopistas de la información” Interstate Highways lo proporcionó el vicepresidente norteamericano Al Gore.
El almacenamiento local de información también contó con enormes avances. Pronto dejaron de ser necesarios los enormes discos flexibles y apareció el disquete, y tras él, el CD ROM y el DVD, con capacidades de almacenamiento cada vez mayores, así como la posibilidad de almacenar la información en servidores lejanos y accesibles de forma inmediata desde cualquier lugar del mundo.
Los avances microinformáticos y robóticos han provocado a su vez los conceptos de “inteligencia artificial o electrónica” y de “vida artificial”, o capacidad de un sistema artificial para seguir instrucciones, almacenarlas, transmitirlas, señalar los errores que puedan surgir, corregirlos y encontrar la forma de ejecutar las instrucciones recibidas, de manera autónoma, algo que ha resultado enormemente útil para lograr por ejemplo, la circulación de paquetes de información en Internet. Estos avances tecnológicos han contribuido de manera imperceptible a que hayamos pasado a una Era de la postinfomación, donde:
Las enormes posibilidades que permiten los ordenadores y sus aplicaciones han facilitado el desarrollo de:
Ya son realidades: el dinero electrónico, los viajes espaciales, o la realidad virtual. Desde esta perspectiva resulta fácil comprender la enorme influencia que la microinformática ha tenido en la evolución de cualquier tipo de organización y en la vida diaria de los ciudadanos. El flujo de información se vuelve constante, instantáneo, y en muchas ocasiones excesivo, pero en cualquier caso resulta imprescindible gestionarlo. En consecuencia cambian las formas de trabajo y de entenderlo, surgen nuevas modalidades laborales como:
Cambian las estructuras piramidales y jerárquicas de las grandes organizaciones y empresas por otras mucho más flexibles configuradas en forma de red. Se busca la especialización, pero también la versatilidad y la disposición permanente del trabajador para abordar proyectos puntuales. La aparición de la empresa virtual ha contribuido a su vez a la aparición del mercado global. Surgen las filiales multinacionales, los holdings multinacionales y las corporaciones virtuales. Son constantes:
El desarrollo imparable de las NTIC, incluyendo la Inteligencia Artificial y los retos que ofrecen, nos obligan a replantearnos, tanto la percepción de lo que conocemos como realidad, así como el concepto mismo de realidad frente al emergente de realidad virtual. La desubicación y destemporalización de muchas de nuestras actividades es una evidencia frecuente que no podemos olvidar, al igual que la necesidad del aprendizaje permanente o la facilidad con la que gracias a los avances tecnológicos accedemos a la información y a diversas formas de aprendizaje colaborativo, al conocimiento en suma. No obstante, ante la irrupción de nuevos términos que comportan una serie de estrategias también nuevas, resulta preciso serenarse para comprobar qué beneficios pueden aportar realmente, tanto a nuestra vida cotidiana como a los procesos educativos. |
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Educar en red |
Internet permite entre otras muchas posibilidades la de acercar el conocimiento a personas alejadas geográfica o temporalmente de los centros educativos.
Conectarse a la red supone abrir un mundo enorme de posibilidades para acceder a todo tipo de información procedente de lugares muy lejanos. De manera metafórica se dice que Internet permite abrir una ventana al mundo desde la pantalla del ordenador.
La Sociedad de la Información por medio de Internet está facilitando la comunicación entre profesionales alejados geográficamente, y en consecuencia la participación y aprendizaje de multitud de experiencias e investigaciones en breves espacios de tiempo. Las redes informáticas se están convirtiendo pues en verdaderas redes de aprendizaje comunitario y cooperativo que facilitan nuevas oportunidades educativas y por lo tanto, nuevos caminos para el acceso al conocimiento.
La creación del ciberespacio y del acceso en cualquier momento y desde cualquier lugar a multitud de información de interés, está cambiando la concepción educativa del aula tradicional y del proceso de enseñanza-aprendizaje.
Internet, la red de redes facilita que desde la pantalla de nuestro ordenador podamos acceder a una multitud inagotable de información. Las redes de aprendizaje se usan en todos los campos educativos, bien como complemento de acciones educativas, como forma de conexión con actividades formativas o como medio de comunicación con colegas y alumnos. |
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Algunas consideraciones sobre la aplicación de Internet en Educación |
En el teleaprendizaje o e-learning, surgen cuatro niveles básicos de la comunicación (Tiffin y Rajasingham) entre los cuales fluctúan los aprendices con la misma facilidad con la que cambian de niveles fractales en el aula:
Los tres primeros niveles son los que forman la clase virtual. Se puede considerar el cuarto nivel como el que integra a los jardines de infancia, escuelas virtuales, institutos universitarios virtuales, universidades virtuales y los sistemas de formación virtuales. El grado de la institución virtual de aprendizaje, como en las instituciones educativas convencionales, se preocupa por los sistemas de administración y apoyo del teleaprendizaje, el diseño y el desarrollo del material de clase, el abastecimiento de las telebibliotecas y los servicios de teleasesoramiento y teleinscripción.
Antes de referir las ventajas e inconvenientes del uso educativo de la red debemos decir que como todo medio debe ser aplicado con criterios de idoneidad. En este sentido, no todos los asuntos objeto de formación tienen como recursos ideal el uso de la red y sus aplicaciones. Tampoco debe ser aplicada esta modalidad educativa a todos los alumnos por igual, ya que algunos de ellos pueden no encontrarse capacitados para seguir una propuesta educativa en la red, bien por no contar con la maduración suficiente, con los medios técnicos o económicos necesarios, o bien porque necesitan una formación previa para saber utilizar con eficacia todos los servicios que ofrece Internet. |
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Ventajas e inconvenientes del uso educativo de Internet |
Ventajas del uso educativo de Internet:
Inconvenientes del uso educativo de Internet:
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Aprendizaje cooperativo |
La red nació con la idea de poder compartir información relevante entre personas alejadas. El proceso educativo en esta modalidad debe basarse por ello en la participación y la interactividad entre sus participantes, lo que se ha dado en llamar aprendizaje cooperativo o colaborativo. Sin embargo, compartir y colaborar entre participantes en un proceso educativo no es nada nuevo, sigue siendo la esencia del acto educativo, por lo que Internet no ha hecho más que profundizar en esta idea, facilitando tecnológicamente que el proceso educativo pueda tener lugar desde lugares alejados o de difícil acceso.
El proceso de enseñanza-aprendizaje es participativo y colaborativo, no se entiende fácilmente el aprendizaje desde el aislamiento, por eso, si la esencia del proceso educativo es la comunicación entre sus participantes, la educación en esta modalidad debe asumir el reto de aproximarse lo más posible a una situación real. Se busca promover un esquema de aprendizaje que se asiente en la interacción, creando entornos que faciliten la relación, la cooperación y la evaluación colectiva. Resulta difícil de concebir una educación aislada del contexto inmediato y por lo tanto, resulta imprescindible aplicar técnicas metodológicas que faciliten el trabajo y aprendizaje cooperativo y colaborativo con el fin de animar al aprendizaje, construir y cohesionar equipos y lograr así que el alumno no aprenda solo, sino con otros, aprovechando las experiencias que los demás puedan aportarle.
En un entorno donde resulta enormemente fácil acceder a la información, el papel del maestro debe cambiar de transmisor de información a facilitador y animador del proceso de aprendizaje. Ya no caben estructuras jerárquicas y distantes, sino acercamiento entre quien enseña y quien aprende, de forma que la información fluya con rapidez y eficiencia. Los maestros han de convertirse en orientadores y facilitadores del proceso educativo
Las NTIC han pasado así de ser un añadido, un medio más de expresión a constituir por sí mismas una forma de expresión, algo que comienza a comprobarse por ejemplo en el arte, pero también en la educación, aunque esta incorporación no resulte tan rápida como muchos desearíamos.
Aguaded refiere en este sentido que la escuela se está quedando atrás y su incorporación a los nuevos planteamientos sociales se realiza de forma lenta y traumática y nos recuerda las claves expresadas por Pérez Tornero para esbozar de qué manera se manifiesta la relación entre la escuela y la sociedad, o en otras palabras, el papel de la educación en la sociedad en red, que resumimos a continuación: 1. La valoración social de la escuela como transmisora del conocimiento para la socialización se considera una fuente más entre otras muchas, a veces más poderosas y efectivas, como es el caso de Internet. 2. La escuela ha perdido su posición de ámbito privilegiado para la transmisión de la educación en una sociedad en la que los medios audiovisuales transmiten de manera muy eficaz, valores, actitudes y normas. 3. La alfabetización necesaria en una sociedad audiovisual se adquiere de forma autónoma e informal fuera del ámbito escolar, que sigue centrado en la alfabetización “escriturocéntrica”. Internet ha evidenciado la necesidad de otra alfabetización, precisamente por las implicaciones de muchos y variados códigos, y sobre todo, por la necesidad de aprender a aprender entre la vasta e ingente cantidad de información a la que se tiene acceso. 4. El profesorado ha perdido su condición de garante del saber de la comunidad ante las múltiples vías de distribución del mimo en una sociedad en la que los niños y jóvenes tienen, en consecuencia, amplias posibilidades para ponerlo en cuestión y contrastarlo. La idea del conocimiento compartido y de la cooperación que subyacen en la cultura Internet desdibujan una figura del docente, demasiado aferrada a su propio, y a veces intransferible saber. 5. El sistema escolar no facilita el ambiente de libertad necesario para incorporarse a una sociedad en red en la que el saber se encuentra disperso y, por tanto, las nuevas estrategias de exploración que se requieren para su acceso, convierten en obsoletos los instrumentos para la producción y sistematización que aún ofrece, como más idóneos, la escuela. 6. El saber que proporciona el sistema escolar se acomoda difícilmente a las exigencias prácticas de la sociedad, además de que cada vez se acrecienta más la distancia entre la teoría escolar y la práctica, entre el mundo escolar y el trabajo. El uso de las tecnologías en todos los ámbitos y la escasa relevancia de éste en las instituciones educativas propicia esa distancia o brecha entre la realidad a la que deben hacer frente y los conocimientos que se aprenden en las aulas.
Con el auxilio de estas premisas resulta fácil comprender que la crisis institucional que arrastraba la escuela se ha agrandado. El conocimiento se ha ampliado, descentralizado y parcelado, y el acceso al mismo ya no pasa por su depositario que era, hasta ahora, el maestro. Éste se encuentra en muchos casos perdido ante los efectos de unas tecnologías que le desbordan y que hacen peligrar, no sólo su papel institucional, sino su prestigio profesional. Por eso parece evidente que si la educación comienza a desenvolverse en un nuevo entorno, la figura del maestro necesita cambiar, porque continúa siendo imprescindible.
Pérez Tornero refiere los retos que debe asumir y consolidar la educación:
De acuerdo con esto, ni la escuela ni el maestro deben desaparecer, pero han de cambiar necesariamente de configuración, de estrategias y de recursos. No resulta útil un sistema concebido para la Revolución Industrial cuando nos encontramos dos siglos después en plena Sociedad de la Información. Las instituciones educativas como la escuela, tal como fueron concebidas, también constituyen un reducto de poder y hay demasiados intereses en juego, pero también sabemos que las instituciones educativas son –deberían ser- de manera prioritaria instituciones al servicio de la sociedad, y si el servicio que le prestan no es el esperado, tenderán a desaparecer. Por eso resulta imprescindible redefinir sus fines, sus métodos y los medios que configuren un cambio que de manera prioritaria se dirija a lograr el mejor servicio de enseñanza posible para los ciudadanos. Internet hace posible un nuevo modo de educación y los maestros están llamados a ocupar el puesto que les pertenece, aunque si no lo hacen, otros lo harán. En este sentido, refiere Harasim el nuevo papel del profesor, ya que la enseñanza mediante redes informáticas altera la relación entre el instructor, los alumnos y el contenido del curso. Y es que a diferencia de la estructura tradicional de clase, en donde el profesor es el encargado de marcar el ritmo de la clase, el aprendizaje en red está centrado en el alumno y requiere un papel distinto para el profesor, más cercano al de ayudante que al encargado de impartir las lecciones. Por eso, refiere que en este tipo de aprendizaje es el alumno quien logra el éxito, aunque lo hace a su propio ritmo, lo que le permite investigar y reflexionar con mayor profundidad sobre un determinado asunto. Los factores que marcan la diferencia entre el éxito de los alumnos en los cursos en red son la accesibilidad, la actitud, la motivación y la autodisciplina para acceder con regularidad. |
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El e-learning: una nueva manera de formarse |
La enseñanza a distancia ha supuesto siempre una posibilidad formativa en los entornos de formación continua de los maestros ante las necesidades crecientes de proporcionar información y formación a colectivos profesionales cada vez más amplios y dispersos, de manera rápida y eficiente.
A comienzos del siglo XXI, en un entorno cada vez más competitivo y tecnologizado, el sistema educativo demanda una permanente actualización de los maestros, y estos a su vez precisan de respuestas ágiles que les permitan desarrollar su labor en condiciones idóneas y afrontar nuevos retos educativos apoyándose en la investigación y en la difusión de sus resultados. El aprendizaje permanente y cooperativo es ya una realidad gracias a las NTIC y en concreto a la modalidad de teleformación o e-learning. Las redes deben contribuir, no sólo a la educación de los alumnos –incluyendo por supuesto a los de primaria- sino a los maestros, que suelen ser los más beneficiados, sobre todo aquellos que debido a su ubicación geográfica se encuentran más aislados, porque les suministran soporte profesional en forma de recursos, experiencias, uso de diversas estrategias, acceso y participación en diverso tipo de investigaciones, etc. en suma, ofrecen información y comunicación con otros profesionales, lo que contribuye a su reciclaje profesional permanente y a reducir su ansiedad laboral.
Concretamente, para Mir en la formación on line accesible gracias a las redes informáticas, el alumno constituye la pieza clave, ya que se espera que sea él quien alcance los objetivos propuestos. Al optar por un curso no presencial, el alumno deberá desarrollar algunas capacidades que le posibiliten aprovechar con éxito una acción formativa de acuerdo con las siguientes características:
Los avances tecnológicos permiten dar respuesta a esa necesidad de flexibilidad y agilidad formativa. La teleformación o e-learning despierta por ello gran interés, aunque avance a un ritmo lento, debido especialmente a barreras culturales y tecnológicas. Esta modalidad formativa permite la creación y dinamización de comunidades virtuales que facilitan el aprendizaje permanente dirigido por un teletutor. Las aulas tradicionales comienzan a ser sustituidas por el ordenador de sobremesa en cuya pantalla se ofrecen al alumno datos, imágenes y voz en forma de texto, dibujos y videoconferencia. Al ordenador se incorpora diverso hardware y software que permite la participación del alumno en tiempo real o diferido en eventos formativos de variada índole. |
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Los primeros pasos |
Desde los años setenta, la aplicación de la enseñanza programada y concretamente el diseño de materiales basado en el conductismo supuso un esfuerzo importante por parte de algunos educadores para la configuración de los mismos, pero el enorme esfuerzo que comportaba y las críticas que el conductismo siempre arrastró hicieron que pronto se desechara como modelo instructivo. Más adelante, los avances de la tecnología electrónica permitieron la divulgación de la informática y de los primeros ordenadores domésticos a partir de 1986, lo que pareció alentar brevemente este modelo, y pudieron verse esfuerzos de enseñanza programada de papel y lápiz, plasmados en programas para ordenador bajo el nombre de Enseñanza Asistida por Ordenador (EAO) Dichos programas se ejecutaban en numerosos discos –diez, doce- de 1´44 Mb, lo que suponía gran lentitud de proceso, aunque por aquél entonces no lo pareciera. Eran sencillos programas de autor que iniciaban la cultura del autoaprendizaje conducido en formato electrónico. Este aprendizaje “en solitario” dará lugar con el paso del tiempo, los avances tecnológicos y la divulgación de acceso a Internet, a un “aprendizaje en solidario”.
Sin embargo, las prisas por introducir contenidos en este nuevo formato o el afán de seguir la moda, hizo que comenzaran a adaptarse los materiales formativos en papel a la pantalla de ordenador. Así pudimos contemplar durante la década de los noventa cómo los informáticos –los únicos que dominaban el medio- adaptaban libros en formato papel sin criterio pedagógico alguno al nuevo entorno de aprendizaje. Y es que en contra de lo que pudiera parecer, los primeros en acercarse a esta modalidad formativa para diseñar programas formativos no fueron precisamente los profesores, sino otros profesionales como los ingenieros o los informáticos. De esta manera pudimos observar en los años noventa como este territorio era administrado desde especialidades académicas como la ingeniería, sin duda con criterios bienintencionados, pero muy alejados del conocimiento didáctico.
Las consecuencias fueron lógicas: programas formativos sin soporte pedagógico alguno, ausentes de referencias metodológicas, con estrategias inexistentes y actividades de nula eficacia didáctica, que habían sido diseñados a partir de los textos escritos en papel y que eran transcritos y parcelados sin criterio didáctico alguno para trasladarlos a la pantalla del ordenador. Una presentación agradable del texto, un icono y una pregunta constituían la configuración de cada una de los cientos de pantallas que el alumno debía leer para realizar el curso. En el afán de inventar el e-learning, los informáticos y los ingenieros metidos a pedagogos ocasionales habían descubierto el e-reading. En consecuencia, el alumno que abordaba esta modalidad formativa, empujado por la novedad y los supuestos beneficios que iba a encontrar en ella se encontraba en realidad, no con un programa que le permitiera aprender, sino con un libro electrónico donde su actividad consistía en leer en la pantalla un texto, contemplar una imagen, supuestamente relacionada con dicho texto y contestar una pregunta también relacionada con el texto. El problema surgía cuando el alumno había pasado ya por cientos de pantallas y surgía su hastío, su rechazo, y por lo tanto, su condicionamiento negativo ante esta novedosa modalidad formativa que, en principio, tanto le iba a ofrecer.
Otros inconvenientes tenían que ver con la ausencia de alfabetización tecnológica, la precariedad de los sistemas, que solían “colgarse” con demasiada frecuencia o la lentitud de su funcionamiento, o con el elevado coste de su rediseño y actualización. La ausencia de tutor a quien preguntarle dudas contribuía también al desánimo de éste y a aumentar su sensación de soledad ante la pantalla.
No obstante, también aparecieron enormes ventajas. Desde los entornos formativos ya no era necesario reproducir el material en el lugar de origen y trasladarlo hasta el lugar en el que se encontraba el alumno, sino que podía ser enviado por vía telemática a todos los alumnos al mismo tiempo, y era el mismo alumno el encargado de reproducirlo en su impresora o de trabajar con él en su ordenador. Además, el mismo material podía ser utilizado por diversos alumnos. Un avance importante lo constituyó la posibilidad de que el alumno pudiera interactuar con el programa. Los avances informáticos –más lentos que las sugerencias de los pedagogos en el diseño de programas en esta modalidad- lograron introducir en la EAO convencional una serie de ejercicios elementales como conectar, arrastrar, rellenar huecos, señalar, etc. Estos avances, aunque modestos, permitieron adaptar la velocidad de aprendizaje de cada alumno a sus características y condiciones personales.
La incorporación de imagen de calidad y de sonido, así como de pequeñas escenas de video lograron dar otro aire a esta modalidad formativa, sin embargo, lo que más solían agradecer los alumnos que se acercaron a la teleformación era la inmediatez, la sincronía entre ellos y el tutor. Ya no era necesario esperar una semana de tiempo para recibir los ejercicios corregidos y averiguar así el error de aprendizaje. La aclaración de dudas era inmediata también gracias al “chat” y casi inmediata gracias al correo electrónico o al foro. Actualizar o rediseñar el material seguía costando mucho dinero y mucho esfuerzo, pero en este caso, el proceso resultaba más agradecido porque el alumno transmitía su mayor grado de satisfacción por la efectividad del aprendizaje realizado.
Todo esto ha contribuido, como refieren Barberá y Badia a provocar cambios en algunas condiciones de las actividades de aprendizaje presencial al ir virtualizándose:
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Los portales de formación |
Muchas instituciones educativas universitarias ofrecen ya sus servicios de formación por medio de un portal informático, una puerta única de apariencia corporativa, accesible en cualquier momento y lugar que les ayude a servir de permanente punto de referencia en un mercado cada vez más competitivo.
La divulgación de Internet ha propiciado -de momento- la posibilidad de aprendizaje a distancia más completa que se conoce por el momento, y el comienzo de lo que algunos autores como Esteve han comenzado a denominar como “La tercera revolución educativa.” A partir de ahora creemos que sí podemos comenzar a hablar verdaderamente de e-learning, gracias a la evolución de las denominadas “plataformas”: software y hardware necesario para impartir por medio de ellos un contenido formativo, o sustrato informático especializado que proporciona soporte tanto a las actividades de almacenamiento de archivos, como de interactividad, bien en forma asíncrona o síncrona en sus diferentes modalidades de datos, voz e imagen. Dichas plataformas permiten el acceso a los “portales de formación", donde es posible realizar multitud de actividades, aunque es cierto que de momento, con estrategias metodológicas inciertas y escasamente definidas. Dichos “portales”, son webs que tras identificarnos con una contraseña nos proporcionan contenidos adaptados, posibilidad de foro, chat, tutoría, en ocasiones pizarra virtual y videoconferencia. Todo ello, tanto en modalidad “off line” como “on line”, es decir, no resulta ya necesario realizar ninguna descarga en nuestro ordenador, sino que el alumno o el tutor trabajan directamente con el programa formativo instalado en un servidor remoto.
El "portal" supone la pasarela a un mundo de conocimiento, ya que organiza e integra el conocimiento colectivo y las comunicaciones y facilita que dicho conocimiento resulte accesible y pueda compartirse. Un "portal" integra comunicación e información, tanto estática como dinámica, procedente tanto de dentro como de fuera de una organización en una única interfaz gráfica.
Los portales, para Marcus y Watters, permiten a los usuarios encontrar, compartir y publicar información de manera sencilla y refieren las siguientes características:
También para Bou Bouzá, un sistema e-learning debe contar como mínimo con tres tipos de materiales o documentación:
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Características de los portales de formación |
Sin embargo, hay que considerar que no todos los llamados “portales de formación” lo son realmente, ya que algunos resultan meros depósitos donde los profesores alojan documentación y en los que los alumnos se limitan a extraerla para reproducirla más tarde en formato papel y estudiarla de manera convencional. También en estos entornos, su transformación está resultando apasionante, porque las plataformas están evolucionando hacia una interactividad casi plena y los denominados “campus virtuales” universitarios, institucionales o corporativos comienzan a surgir por doquier y a constituir una posibilidad real para lograr el reto del aprendizaje permanente de este comienzo de siglo. Son muchas también las opciones que desde el punto de vista de gestión de la formación proporciona el portal: la agilización de los trámites de inscripción del alumno, su seguimiento, el acceso ágil a su expediente formativo y el acceso a datos estadísticos, entre otras.
En el otro extremo encontramos que, mediante aplicaciones como el chat, la pizarra compartida o incluso, la videoconferencia, se facilita enormemente la posibilidad de que el tutor y el alumno interactúen en tiempo real dentro del propio portal, así como que el alumno pueda realizar el aprendizaje sin necesidad de descargar previamente los materiales y transformarlos en formato papel.
Entre ambos extremos hay muchas matizaciones. La diferencia se encuentra en la posibilidad de la interactividad, de la actuación síncrona y de la utilización del portal como un verdadero entorno de aprendizaje, como un centro virtual de aprendizaje.
Esta modalidad de verdadero e-learning está permitiendo entre otras muchas actividades:
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Evolución del e-learning |
Los cambios que se anuncian en relación, tanto con el hardware van desde el acceso mediante multitud de terminales, no sólo desde el ordenador con redes inalámbricas, sino desde otros muchos terminales como el teléfono o la PDA, o mediante variaciones en el interfaz, algo que se ha denominado “computación ubícua”, como desde enormes variaciones en el software, gracias al desarrollo de programas enormemente amigables y lúdicos, que van a revolucionar en breve el concepto hasta cierto punto ortopédico y convencional que tenemos ahora sobre el e-learning.
Aunque requiere de una formación previa, la teleformación resulta cada vez más intuitiva porque los entornos son ya bastante amigables, y aunque el diseño, de momento, suele ser costoso y la formación continua del maestro en este entorno no está aún muy divulgada, es posible reconocer indudables ventajas frente a sus predecesores. El e-learning permite el acceso democrático a la formación de manera asíncrona y deslocalizada –fuera del tiempo y el espacio-, ya no es imprescindible que profesor y alumno coincidan en el mismo lugar y tiempo, el proceso de enseñanza aprendizaje se personaliza y tiene lugar gracias a un espacio virtual, en cualquier momento y circunstancia, tanto por parte del profesor como del alumno, lo que permite que ambos compaginen dicho proceso con otras actividades, y el proceso resulta verdaderamente económico siempre que se destine a grupos numerosos a los que se pretende ofrecer formación en el menor tiempo posible. En fin, resulta posible comenzar a abordar un verdadero proceso de enseñanza – aprendizaje que en ocasiones se parece al producido en el aula y que en otras le supera, porque permite desarrollar simulaciones y actividades que sólo pueden emprenderse desde un entorno como el telemático. De esta manera, el reciclaje profesional del maestro cuenta con una posibilidad enormemente mejorada de formación a distancia para cubrir sus necesidades formativas en un nuevo entorno. |
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La idoneidad del e-learning |
Mientras nuestros alumnos nacen en un mundo donde las nuevas tecnologías ya no lo son tanto y las asumen de manera natural y cotidiana, nosotros hemos decidido incorporarlas a nuestra vida diaria, lo que tiende a generar una brecha de exclusión entre tecnófilos y tecnófobos, es decir, entre quienes las aman y quienes las odian, entre quienes las utilizan y quienes las temen o desprecian en el ejercicio de su acción docente. Tampoco debemos olvidar en este sentido la brecha económico-social que impide a enormes colectivos su acceso a este nuevo mundo formativo.
Aunque el e-learning cuente con enormes ventajas en el proceso de reciclaje permanente del profesorado, debemos valorar que no todos los maestros y no todos los procesos formativos son susceptibles de teleformación. Los maestros convertidos en “telealumnos” que se incorporen a un proceso de teleformación deben contar con un mínimo dominio de habilidades y conocimientos informáticos que les facilite el tránsito por el curso sin graves problemas. Pero también deben contar con automotivación, perseverancia, autodisciplina, responsabilidad, orientación a resultados, independencia o autonomía, experiencia laboral previa, satisfacción laboral, ganas de autosuperación y habilidades de comunicación adecuadas.
También en este sentido, McCormak y Jones señalan las siguientes características que tienen que reunir los alumnos de un curso de formación on line:
Horton añade además las siguientes:
De nuestra experiencia en este tipo de modalidad formativa, restringimos básicamente dos condiciones que nos parecen las esenciales e imprescindibles para los alumnos:
Con respecto a la figura del profesor en esta modalidad formativa, también aparece de manera diferente. Para Mir y otros algunas de las implicaciones que lleva pareja la docencia en modalidad de teleformación son:
Para autores como McCormak y Jones un profesor en un curso online debe reunir las siguientes características:
Con respecto a los maestros convertidos en “diseñadores” de material para la modalidad e-learning, deben conjugar dos facetas fundamentales: pedagógica y técnica. El medio, en este caso la teleformación condiciona el mensaje, el diseño del curso. Tanto el diseñador de un curso en modalidad e-learning, como su tutor, deben tratar de ofrecer al alumno, no sólo el acto formativo, sino el placer de formarse que proporciona y alimenta el placer de aprender. |
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Clases de cursos ofrecidos |
Pueden ser básicamente de dos clases:
Las materias que se pueden aprender con esta modalidad en el entorno laboral son muchas, como formación en TIC, conocimiento del funcionamiento de software, aprendizaje de idiomas, perfeccionamiento profesional como por ejemplo cursos de metodología, habilidades directivas, de comunicación, etc. |
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Materiales necesarios |
Para la aplicación del e-learning, básicamente se precisa como hardware, un ordenador multimedia conectado mediante un módem con videocámara a Internet o a una Intranet, con un ancho de banda suficiente como para garantizar una velocidad de conexión y descarga de archivos en un plazo adecuado. Como software se pueden utilizar programas generales que incluyan tratamiento de textos y de presentaciones, base de datos y hoja de cálculo. Otros programas necesarios son navegadores, programa de videoconferencia, correo electrónico, etc. Los materiales de estudio pueden ser:
A la interactividad típicamente vertical de formador–alumno, introduce la interactividad horizontal: formador-formador y alumno-alumno. Permite tanto la comunicación síncrona (llamadas telefónicas, videoconferencia o “chats”) como asíncrona (preguntas a los tutores y foros) Para planificarla se deben de tener en cuenta por este orden:
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Metodología |
- Debe abordarse el aprendizaje desde planteamientos significativos y constructivistas que fomenten la interactividad y que tengan al alumno como protagonista del proceso formativo, así como concebirlo de manera sencilla y en un entorno técnicamente amigable y original. - Debe permitir el aprendizaje a partir del error y el desarrollo del sentido crítico, así como de habilidades cognitivas y metacognitivas que mediante actividades permitan la transferencia. - A partir de un diagnóstico previo de los conocimientos del alumno y mediante orientación tutorial debe posibilitarse que éste transite libremente por el curso. - Para lograr la innovación y el avance en e-learning es preciso que caminen juntas en este entorno las capacidades tecnológicas y pedagógicas de los diseñadores de actividades formativas en este entorno. - Hay varias formas de aplicación que contemplan desde el simple autoestudio con materiales idóneos, pasando por el autoestudio más teleformación al autoestudio más teleformación más formación presencial e incluso la telepresencia en forma de videoconferencia. Esta última posibilidad permite y amplía la formación a distancia en forma de impartición de clases o conferencias, realización de tutorías síncronas y evaluación del proceso formativo, entre otras muchas. - El tiempo máximo de estudio en esta modalidad se debería establecer como máximo en una hora diaria, por lo tanto, en cinco o seis a la semana. |
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Indicadores sociológicos sobre el acceso y divulgación de las NTIC |
Si bien la compra de diverso hardware y terminales resulta cada vez más frecuente, la divulgación de las redes y de Internet en el territorio español aún resulta deficiente. A continuación reflejamos por su importancia varios ejemplos de encuestas realizadas por el Observatorio de las Telecomunicaciones y Sociedad de la Información: http://www.red.es sobre diversos indicadores relacionados con el acceso a Internet y su uso. De los resultados de las referidas encuestas podemos deducir que en el caso de nuestro país aún queda mucho para que las NTIC dejen de ser nuevas, sobre todo en el ámbito de la educación, y tanto en su uso por parte de alumnos como de profesores. Las estimaciones de penetración de Internet, de la banda ancha y de los ordenadores en los hogares nos hablan aún de cierta precariedad. Los profesores se hallan aún muy lejos de incorporar las TIC en su ejercicio cotidiano. |
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Una nueva modalidad de trabajo educativo: el teletrabajo |
Cuando hablamos de las enormes posibilidades que prestan las NTIC, no debemos olvidar las referidas al empleo para muchos profesionales, incluyendo por supuesto a los maestros de Educación Primaria. No nos referimos aquí al trabajo exclusivo con el alumno, que sin embargo se produce en algunos lugares del mundo, como por ejemplo en Australia, donde las distancias entre los ranchos y las escuelas son tan grandes que resulta imprescindible la impartición de clases mediante las TIC, sino al trabajo de investigación, diseño de materiales y formación de otros profesionales, por no hablar de la actual tendencia de algunos padres que rechazan la escuela tradicional para sus hijos y sólo admiten la que se les pueda proporcionar por medio de Internet. Las NTIC permiten el acceso inmediato a todo tipo de información y reciclaje, algo que resulta mucho más importante en el caso de la Educación Primaria, tan necesitada de un adecuado diseño de materiales por profesionales de la educación.
El teletrabajo permite ofrecer nuevas oportunidades de empleo y puede ser descrito como una forma de trabajo que implica el uso de la tecnología informática y de las telecomunicaciones y que se realiza a distancia del centro de trabajo convencional. Puede llevarse a cabo en forma síncrona (on line) o asíncrona (off line) También se define de una forma más completa como una forma flexible de organización del trabajo que consiste en el desempeño de la actividad profesional sin la presencia física del trabajador en la empresa durante una parte importante de su horario laboral utilizando las NTIC.
Engloba una amplia gama de actividades y puede realizarse con dedicación exclusiva o parcial. Las posibilidades que brinda la tecnología han contribuido de manera determinante a la creciente “externalización” de actividades. La actividad profesional en el teletrabajo implica el uso frecuente de métodos de procesamiento electrónico de información y de algún medio de telecomunicación para el contacto entre el teletrabajador y la empresa.
El teletrabajo es una de las formas de trabajo más características de la Sociedad de la Información. Se basa en la utilización de las NTIC para llevar el trabajo hasta el trabajador y no al revés, por lo que su desarrollo supone grandes cambios en la organización laboral. Al separar trabajo y trabajador, ambos se mueven con más independencia. Hay sectores laborales situados en cualquier lugar del globo que pueden realizar un trabajo demandado a miles de kilómetros de distancia. Las NTIC están conformando las bases para nuevas industrias, en particular las referidas al multimedia, que probablemente van a generar un gran valor añadido en sectores muy especializados como la Educación Primaria, y que pueden ser una fuente importante de creación de empleo, a la vez que están contribuyendo a incrementar la competitividad de industrias de gran tradición, al reducir sus costes fijos en infraestructura física.
Junto a los ahorros reales desde el punto de vista de gastos generales (edificios, alquileres, mantenimiento, mobiliario), la adopción del teletrabajo implica un replanteamiento general de la empresa, el paso de un modelo de organización centralizada, piramidal y jerárquica, basado en la división funcional del trabajo, a otro más plano, dinámico y descentralizado, en el que el trabajo tiene que ver más con las tareas y los procesos que con las funciones, lo que en muchos casos supone un importante obstáculo para su introducción. Para implantar con éxito un programa de teletrabajo empresarial, es necesario que se cumplan los siguientes requisitos:
Estas transformaciones pueden ser el germen de un nuevo mercado de empleos atractivos e interesantes para numerosas personas, incluyendo a grupos actualmente marginados del mercado laboral como las personas con algún tipo de discapacidad, o los maestros, tradicionalmente situados en el aula. La capacidad de adaptación no deriva sólo del grado de capacitación profesional, sino también de la naturaleza de las tareas para las que el trabajador esté preparado: la antinomia calificado/no calificado se está reformulando, y ahora importa más la distinción entre las tareas repetitivas, que pueden ser sustituidas por la acción de un ordenador o robot, y las actividades creativas y generadoras de conocimiento realizadas por el ser humano.
La aplicación del teletrabajo en las empresas está empezando a producir importantes transformaciones en algunos modelos y hábitos sociales que han caracterizado la vida cotidiana en los últimos años del siglo XX, como por ejemplo, los desplazamientos diarios desde la casa al lugar de trabajo. Estas transformaciones están afectando al transporte público y privado y al uso del suelo en los centros urbanos, pero también comienzan a notarse en la forma de ocupar el ocio y el tiempo libre, en las relaciones interpersonales o en la vivienda. Esto no quiere decir que se hable de confrontación entre modalidad presencial en el trabajo y teletrabajo, sino más bien de complementariedad.
Trabajar por cuenta propia es una modalidad actualmente minoritaria, pero en desarrollo, característica de los profesionales que realizan tareas relacionadas con el manejo de datos o que suponen una labor de estudio y diseño creativo como puede ser la de los diseñadores de material educativo especializado. Uno de los factores de su desarrollo es el "outsourcing" o externalización, ya referida anteriormente. La subcontratación de determinados procesos, cuando se realiza utilizando las NTIC, se identifica también como una modalidad de teletrabajo.El trabajador puede realizar su labor, bien desde su domicilio, o desde los denominados centros de teletrabajo o telecentros, que son una posibilidad bastante extendida. Un telecentro es una oficina que dispone de las instalaciones y equipos necesarios para desarrollar actividades de teletrabajo. Puede estar gestionado por la propia empresa o por otra empresa distinta.
También podemos encontrar a los teletrabajadores móviles, nómadas o itinerantes, que necesitan desplazarse frecuentemente, en cuyo caso, el equipo necesario es el denominado "oficina móvil": teléfono móvil, aparato de fax incorporado u ordenador portátil.La mayoría de los estudios consultados sobre teletrabajo presentan largas listas de ventajas e inconvenientes, ya que como cualquier otro fenómeno social, resulta una realidad compleja de analizar. |
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Ventajas e inconvenientes del teletrabajo |
Entre las ventajas suelen citarse:
Entre los inconvenientes se encuentran:
Para contrarrestar los posibles efectos negativos hay soluciones de organización, que transcurren desde la realización de reuniones periódicas obligatorias hasta la constitución de asociaciones con fines informativos y lúdicos. En el caso de teletrabajadores por cuenta ajena, la alternativa que ha mostrado mayor efectividad ha sido la elaboración de una composición mixta de actividad, alternando el trabajo en el domicilio y en la oficina. |
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Algunas sugerencias de teletrabajo para educadores |
El perfil de los trabajadores de esta modalidad laboral conduce a la conclusión de que muchos investigadores docentes o diseñadores de material educativo, así como la mayor parte de los profesionales con algún tipo de discapacidad, o que residen en lugares alejados de los grandes núcleos industriales pueden encajar perfectamente en las exigencias requeridas para convertirse en un teletrabajador. Los rasgos de personalidad creativa, responsabilidad, facilidad de comunicación, y de cooperación o de trabajo en grupo, así como las capacidades profesionales constituyen las variables que determinarán el éxito del maestro como teletrabajador.
A modo de ejemplo, se describen a continuación algunas actividades que pueden ser realizadas mediante teletrabajo por maestros especializados en educación primaria, concretamente en el diseño de materiales educativos:
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Conclusión |
Desde el punto de vista educativo, uno de los mayores desafíos que se plantea en el tránsito desde la Sociedad de la Información a la Sociedad del Conocimiento lo constituye la modificación de la formación del profesorado desde meros transmisores de información y conocimiento a animadores y orientadores del proceso de autoformación. De acuerdo con esto, los maestros deben formarse no sólo para enseñar, sino para orientar al alumno en el proceloso mundo de la información. En este sentido, la función orientadora del maestro hacia el alumno y su familia resultará fundamental.
En este sentido creemos que la actuación en los centros debe ir cada vez más encaminada hacia una capacitación para el trabajo reflexivo y cooperativo inter e intradisciplinar, centrándose en la formación interactiva grupal, -sin descuidar el tratamiento individualizado mediante e-learning u otras modalidades formativas - con el fin de trabajar en el ámbito de la planificación y desarrollo curricular y lograr que la escuela atienda cada vez mejor las necesidades educativas de los alumnos y de la sociedad en general.
El invento de la imprenta, y la facilidad en la reproducción bibliográfica no resulta hoy en día suficiente para difundir el conocimiento. Es necesario facilitar el acceso a su esencia, primero mediante la alfabetización, y en este sentido fueron los maestros los artífices de facilitarlo, y segundo, mediante la lectura crítica y reflexiva de los textos. La letra impresa tiene cierto poder de hipnotismo que confunde en muchas ocasiones, meras opiniones poco fundamentadas con verdades indiscutibles. Los maestros en este sentido, han sido quienes han aconsejado, asesorado y educado a sus alumnos hasta lograr que de manera efectiva, fueran capaces de seleccionar de manera crítica los textos y aprovechar su esencia.
De manera análoga, en el caso de la divulgación de las NTIC, su facilidad de uso está contribuyendo también a la divulgación del conocimiento entre amplias capas de la población, pero resulta imprescindible tanto la alfabetización tecnológica como la reflexión y la crítica ante lo que aparece en pantalla, que de manera parecida a la letra impresa, parece transmitir una sensación de verdad para el que la contempla. En este sentido es imprescindible que los maestros –una vez más- enseñen a leer los nuevos formatos y a asumir posturas críticas ante los mensajes emitidos, porque si bien los medios cambian, las intenciones humanas de los que están detrás, permanecen estables. |
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| Enlaces de interés |
Castells, Manuel: http://www.lafactoriaweb.com/articulos/castells12.htm Página del Profesor de la UCM Luis Enrique Otero Carvajal: http://www.ucm.es/info/hcontemp/leoc/telefono.htm La Flecha: diario de ciencia y tecnología: http://www.laflecha.net/ Linux: http://www.linux.es/ Fundación Telefónica: http://www.fundacion.telefonica.com/ Observatorio de las telecomunicaciones y la Sociedad de la Información: Microsoft: http://www.microsoft.com SecondLife: http://secondlife.com/ Sociedad de la Información, Telefónica: http://www.telefonica.es/sociedaddelainformacion/ Web of nowledge para personal investigador de las instituciones españolas de I+D: Wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/Portada YouTube: http://www.youtube.com/ |