Los nombres de los lugares --los topónimos-- nos dicen mucho más de lo que creemos sobre el pasado del lugar así denominado. En esta sección de la página, iré colocando fotografías de placas de calles que resultan especialmente interesantes para el comentario filológico. Es, si se quiere, una especie de práctica de campo (virtual) de asignaturas como la Dialectología o la Historia de la lengua. Todas ellas, de momento, se refieren a zonas en las que aún es posible hallar testigos de lo que históricamente fue el antiguo dominio leonés o astur-leonés. Los rasgos característicos de ese dominio romance, al sur de la Cordillera Cantábrica, perviven de forma fragmentaria en otros ámbitos de la lengua pero siguen aún muy presentes en la toponimia, especialmente en la toponimia menor, uno de los campos más refractarios al cambio lingüístico.
Desde hace unos años, se han de identificar necesariamente las calles, por pequeña que sea la localidad a la que pertenecen. Para nuestra desgracia, esta obligación de rotular todas las calles del casco urbano ha llevado a algunos ayuntamientos a echar mano de los nombres de, por ejemplo, personas muy conocidas que, sin embargo, nada tienen que ver con el sitio al que de forma más o menos caprichosa acaban dando nombre. En otros municipios, en cambio, han optado por lo más lógico: poner en las placas los nombres que siempre se dieron popularmente a calles y barrios. Lógicamente estos son los que nos interesan aquí. Son los que pueden decirnos algo del pasado. El resto, únicamente nos hablan del presente y, a veces, solo a duras penas.
En definitiva, fotos de rótulos de calles acompañadas del pertinente comentario filológico ... para aprovechar el paseo y saber algo más del sitio que estamos pisando.