Cada
alumno a de disponer de una cesta adecuada para estos fines o bien bolsas de
papel. El plástico no es recomendable ya que los carpóforos pueden estropearse
o pudrirse debido a la condensación. Es importante determinar de antemano el
fin para el que se van a emplear los hongos que se recolecten, puesto que para
aislar hongos en cultivo puro o para obtener inóculo vegetativo a pequeña
escala es necesario recolectar carpóforos jóvenes, poco maduros, lo que
garantizará una mayor esterilidad de los tejidos; si lo que nos interesa es
obtener inóculo esporal, los cuerpos fructíferos han de estar maduros, con
gran cantidad de esporas.
Protocolo
Cuando
se localiza un espécimen en las
condiciones adecuadas, con ayuda de una navaja se extrae desde abajo para
recoger todo el pie, sin cortarlo y se van depositando los carpóforos en la
cesta con cuidado de no mezclar distintas especies.
En el
cuaderno se anota la fecha de salida así como las diferentes ecologías en las
que se van recolectando los hongos. También es importante anotar características
de los hongos que son bien visibles en el campo, por ejemplo: si la carne
amarillea o enrojece en el caso del género Agaricus,
si el sombrero es viscoso o no, etc… lo que luego nos facilitará la labor
posterior de identificación en el laboratorio. El material recogido en el campo
se lleva al laboratorio ese mismo día y puede guardarse en un frigorífico
hasta el día siguiente para su identificación.
La identificación se realizará mediante claves y guías de hongos
adecuadas.
Se
etiqueta cada especie distinta con su nombre , lugar , fecha y ecología del
lugar en que fue recogida.